Al inicio de cada temporada, y también de cada período de entrenamiento, coordinador y entrenador deben trabajar conjuntamente para definir y consensuar sus objetivos.

Los objetivos no son nada más que lo que nos permite saber por qué haremos lo que haremos.

En cierto modo consistiría en definir en que invertirá el equipo el tiempo del que dispone durante ese periodo de entrenamiento.

Existen muchas clasificaciones y tipologías de objetivos. Posiblemente, pero, en un equipo la podemos basar en:

  • Objetivos generales: objetivos de carácter general que incluirán otros objetivos más específicos. Definir «finalidades».
  • Objetivos específicos: emanan de los objetivos generales y los concretan. Una buena definición de los objetivos específicos nos permitirá conocer qué acciones (ejercicios) debemos llevar a cabo para alcanzarlos.
  • Objetivos operativos: corresponde a un nivel de concreción aún más elevado. Los objetivos operativos son cuantificables y medibles mediante un conjunto de indicadores previamente definidos. Nos ayuda a saber si hemos alcanzado el objetivo previamente establecido. En el trabajo con objetivos operativo la definición de los indicadores operativos es clave.

Y en:

  • Objetivos deportivos: son todos aquellos objetivos (generales, específicos u operativos) que tienen una relación directa con el aprendizaje de los fundamentos del deporte en cuestión.
  • Objetivos no deportivos: en ocasiones, olvidamos que aparte de los objetivos propiamente deportivos (aprender a pasar, lanzar, patear, pasar…) hay otros objetivos no deportivos a tener en cuenta (solidaridad, trabajo en equipo, compañerismo…) y que son tanto o más importantes.

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